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Producción nacional y mercado interno del carbón en Colombia

Transporte Carbón

Transporte Carbón

Como consecuencia de la crisis mundial del petróleo de 1973 cuando el carbón se conformó como recurso energético estratégico, Colombia adoptó políticas mineras que le permitieron entrar a la explotación de la gran minería de carbón con vocación exportadora. En la década de 1970 la producción del carbón presentó tasas de crecimiento significativas: pasó de producir 2´500.000 toneladas en 1970 a 4´250.000 toneladas en 1980. En 1985 Colombia incursionó en la gran minería de exportación de carbón, y a partir de entonces, en el mercado del carbón interno, el sector eléctrico se consolidó como uno de los principales consumidores de carbón con la entrada en operación de las generadoras de Paipa II y Zipa III.  De la misma manera, aumentó la demanda de carbón en las industrias de cementos y de ladrillos, de alimentos y bebidas, textil, metalurgia y papel.

A comienzos de la década de 1980 se incorporó al sistema eléctrico nacional las generadoras de Termo Tasajero, la unidad III de Paipa.  Con ocasión del racionamiento de energía eléctrica de 1992 y 1993, asociado con el fenómeno del niño, el consumo interno de carbón para generación de electricidad alcanzó cifras récord, que recalcó la relación entre los picos de la demanda total de carbón y los picos en los consumos del energético por parte del sector eléctrico. Así mismo un incremento importante en la producción de cemento durante 1993 ocasionó aumentos significativos en el consumo del energético en esta industria y por consiguiente en el total nacional.

Durante el mismo periodo se inició el desarrollo  de la gran minería del carbón en el país, cuyo objetivo fundamental era el de exportarlo a los mercados internacionales. Entre 1982 y 1985 entraron en operación dos grandes proyectos mineros a cielo abierto en el Departamento de la Guajira: Cerrejón Central y Cerrejón Zona Norte, lo que ocasionó que la producción total de carbón en el nivel nacional y su distribución regional se modificara. La costa Atlántica pasó a explotar en 1985 el 43.7% del carbón del país y el  77% para 1995.

La gran minería en Colombia se consolidó a comienzos de 1990 con la entrada en operación de los contratos del RTZ – Reino Unido y Drummond de las áreas carboníferas Oreganal en el departamento de La Guajira, y La Loma  en el Departamento de Cesar respectivamente, y con los procesos de integración minera de la región de La Jagua de Ibirico en el Departamento de Cesar.

Debido a la calidad del carbón colombiano y de su competitividad en el mercado mundial que le ha permitido a las empresas mineras colocar los volúmenes de exportación previstos, el incremento de la producción y las exportaciones de carbón lograron que éste esté situado entre los principales productos de exportación colombianos a partir de década de 1990.  Los principales mercados internacionales son los Estados Unidos y la Unión Europea.

Según la UPME, Colombia posee las mayores reservas de carbón en Latinoamérica y es el quinto exportador de carbón térmico del mundo. El carbón colombiano es reconocido mundialmente por tener bajo contenido de cenizas y azufre, y ser alto en volátiles y en valor calorífico. Para la economía colombiana, el carbón se consolidó como el segundo renglón de exportación después del petróleo . Los carbones colombianos son básicamente carbones duros (térmico, metalúrgico-coquizable y antracitas). El carbón térmico representa el 97% de la producción y de las exportaciones. Actualmente existen 8 zonas (distritos) de explotación carbonífera con reservas de carbón de diferentes tipos.

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Funciones del Estado en materia de minas en Colombia: Marco Legal

Normatividad eficiencia energética | Aid Territorial - Voz a Voz Manager

La Ley 685 de 2001 expidió el Código de Minas el cual regula las relaciones entre los organismos y entidades del Estado y de los particulares entre sí, en relación con las actividades de prospección, exploración, explotación, beneficio, transporte, aprovechamiento y comercialización de los recursos no renovables – RNNR que se encuentren en el suelo o subsuelo, así sean de propiedad de la nación o privada.

El Ministerio de Minas y Energía – MME es quien señala las zonas de uso exclusivo para la agricultura y la ganadería, las reservas ecológicas y las que presenten incompatibilidad para el desarrollo de la actividad minera según el Código Nacional de recursos naturales renovables y de protección al medio ambiente, Decreto 2811 de 1974.

Adicionalmente, el MME debe señalar y delimitar las zonas de explotación de hidrocarburos y minerales dentro de territorios de las comunidades indígenas y negras, que se rigen por el artículo 125 del Código de Minas y artículo 27 de la Ley 70 de 1993, zonas en las cuales la exploración y explotación de los recursos naturales no renovables deberá hacerse bajo condiciones especiales sobre la protección y participación de estas comunidades, con el fin de preservar sus características culturales y económicas. Este mecanismo de participación está dispuesto en el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo – OIT y se conoce como la consulta previa.

En relación con las actividades mineras, al Estado Colombiano le corresponde facilitar, promover y fiscalizar la actividad minera. Para ello debe conocer el potencial geológico, cuya información debe ser de alta calidad y pertinente, de libre y fácil acceso, y definir las zonas potenciales de interés minero para atraer los inversionistas.

El Estado debe dictar normas claras y procedimientos precisos para que el inversionista minero cuente con estabilidad jurídica sobre los temas mineros, ambientales, laborales, tributarios, procedimientos y trámites administrativos relacionados con el ciclo minero, entre otros.

Es el Estado quien debe formular las políticas públicas sectoriales sobre el desarrollo de la infraestructura y acceso marítima, portuaria, fluvial, férrea, vial, de comunicaciones y de servicios públicos para garantizar la ejecución de  con potencial minero y hacer competitiva la comercialización de minerales del país.

Es responsabilidad del Estado y de las comunidades organizadas vigilar la transparencia y las mejores prácticas del sector minero e incentivar los mecanismos de veedurías y control social con comunidades capacitadas y educadas para conocer derechos y deberes relacionados con la actividad minera. Es el Estado quien debe articular el plan nacional de desarrollo minero con los planes de ordenamiento territorial –  POT y declarar los distritos mineros.

Para maximizar los beneficios del sector, el Estado debe apoyar la productividad y competitividad de la actividad minera de manera tal quese creen condiciones favorables y se aprovechen los recursos mineros del país. Para logra tal fin el Fondo Nacional de Regalías – FNR orientó la ejecución de proyectos en materia de desarrollo tecnológico, producción limpia y eficiente, conocimiento de mercados y generación de valor agregado.

En Colombia existen varios instrumentos económicos, financieros y tributarios para gravar actividades económicas que impactan el ambiente, como son el cobro por el uso del agua o las transferencias del sector eléctrico, así como para incentivar inversiones con impactos positivos en el medio ambiente o en la gestión integral de los recursos naturales.

El Estado debe verificar que los proyectos mineros cumplan con las obligaciones contraídas por Ley en materia económica, social y ambiental y debe garantizar que se le retribuya las regalías y contraprestaciones pactadas en los contratos mineros, garantizando el recaudo y la distribución de regalías entre los entes territoriales.

Le corresponde al Estado controlar de manera efectiva la ilegalidad minera debido al alto impacto negativo que causa  en el ámbito ambiental, económico, social y laboral del país.

Sabe usted como colombiano ¿de dónde proviene nuestra energía?

Son fuentes de energía primaria el sol (energía solar), el viento (eólica), el agua (hidráulica), de las mareas (mareomotriz), del calor concentrado en el interior de la tierra (geotérmica), de las acumulaciones de combustibles fósiles almacenados en el subsuelo (carbón y petróleo), de la madera y de la biomasa.

Para utilizar la energía primaria en energía es necesario transformarla, por ejemplo en las  centrales eléctricas -que pueden ser hidráulicas, térmicas o nucleares- en refinerías que convierten el petróleo en gasolina y otros subproductos, o en centros de tratamiento del gas, coquerías y otros centros de transformación del carbón mineral y en centrales de transformación de energías alternativas como la eólica, mareomotriz, undomotriz y geotérmica entre otras.

El carbón, y el petróleo son las principales fuentes primarias mundiales de abastecimiento de energía. La electricidad y los combustibles líquidos son los tipos de energía secundaria que más se utilizan para el desarrollo socioeconómico de la sociedad.

En Colombia la matriz eléctrica es muy distinta a la matriz energética. El país tiene grandes reservas de petróleo, gas y carbón de distintas gamas y calidad. Hubo un tiempo que Colombia dependió cien por ciento de estas fuentes primarias para la generación de energía termoeléctrica. Después del famoso “apagón” de fines del Siglo XX la matriz de generación eléctrica ´le dio paso a la generación hidroeléctrica –por el gran potencial colombiano en la producción de agua-, tanto que hoy  el país produce más del 70% de su energía basado en el embalsamiento del agua y la generación a través de centrales hidroeléctricas.

Embalse del Guavio, Cundinamarca

Embalse del Guavio, Cundinamarca

Pero no todos los embalses son para la generación de energía. Algunos son multipropósito -como el Embalse de Tominé en Cundinamarca- o exclusivos para el abastecimiento de acueductos de los cascos urbanos y su periferia, como es el caso de Chingaza, también ubicado en el Departamento de Cundinamarca. ¡Pero de éste tema de acueductos hablaremos otro día!

El fenómeno del niño, sumado al desconocimiento sobre los impactos ambientales de la generación hidroeléctrica, los conflictos sociales, la falta de educación ciudadana en torno a costos de potabilización y saneamiento, la politización, la corrupción y la ineficiencia energética, nos llevarán de manera inminente a escuchar las voces públicas de alerta de los Ministerios de Minas y Energía y Ambiente y Desarrollo Territorial y de las corporaciones autónomas regionales con jurisdicción especial sobre las cuencas hidrográficas.

Sequía en Casanare
Sequía en Casanare

No es que aún estemos a tiempo. Es que tenemos que modificar nuestros hábitos de consumo. Y la energía es uno de los mayores insumos que derrochamos de manera absurda y sin darnos cuenta de ello.

Por algo dicen los expertos que la eficiencia energética es la mayor fuente de generación de energía. No es sólo el ahorro en dinero que representa el usar la energía de manera inteligente. También es que ese consumo que se deja de utilizar de manera eficiente suma a la disponibilidad del sistema energético. Así que también tiene un impacto sobre la tarifa. Si hay disponibilidad de energía suficiente, el costo será más bajo y viceversa.